domingo, 10 de marzo de 2013

Crónicas, 18:18.

No pasa un día
sin que me atraque la sospecha
de que algún ladrón
cabrón
le guinda del bolsillo a mi reloj
un par de horas.
No hay noche en que no despierte
de repente
para sorprender en pleno acto de rapiña
al artesano cruel
que le saca punta al minutero.
Duermo con un martillo bajo la almohada,
o un libro amigo de tapas duras,
que viene a ser lo mismo.
Tengo conciencia atómica del sonido baboso
que producen al alejarse mis segundos,
pero solo logro adivinar con quién se van
cuando ya se han ido.
Me he reconciliado con mi sombra
al comprobar que la pobre se mueve
cada vez
un poco menos
y se esconde asustada
entre mis pies
cuando llega el mediodía.
Dice mi doctora que es normal
y que me ve mucho mejor
cuando acudo atardecido a su consulta
e insiste en que no deje las pastillas.
Pero alguien
se está quedando con mi tiempo
para venderlo los domingos en el rastro
y lo peor es que sospecho
de mi complicidad en el asunto.
No pienso denunciar el robo,
pronto
se quedará sin nada que quitarme,
pero resulta insoportable
la sospecha de que conozco al delincuente
casi tanto
como creía conocerme a mí mismo.
Estoy considerando
seriamente
empezar
a beber
otra vez.

lunes, 25 de febrero de 2013

Un átomo también hace sombra

"Soy una mierda de padre
una mierda de marido
apruebo raspando como amante
y siempre cateo como amigo.
Y últimamente
he sabido que también
soy una mierda de poeta.
Porque un nenúfar me sigue pareciendo
un coño mustio
más que una sutil alegoría.
De las murallas milenarias me interesan
más los triunfos nocturnos
que las brillantes derrotas a mediodía
y de los héroes la duda
y también de los malvados.

Soy una mierda de poeta
lo sé
porque me niego a exprimir mis palabras como piedras
o rocosas naranjas
hasta extraerles un zumo
tan volátil y exquisito
que solo puedan disfrutarlo un par de selectos paladares.
Y apenas me intereso por el sentido de la vida
cuando padezco una bronquitis aguda
o se irritan las ingles
y sus queridos suburbios.
Soy una mierda de poeta
porque dejo sueltas por el patio
a mis metáforas
y luego se escapan o se mueren
porque mi búsqueda del final del universo
nunca llega más allá de tres baldosas
y si la rima se arrima
la dejo seguirme por un rato
y después la espanto
por si acaso.

Pero si un día
la poesía te pide ser
bufanda y bandera de la gente
lanza con hambre
florete sin bolita de pretextos en la punta
si quiere convertirse en un NO
más grande que un tsunami
y no sabes qué hacer
llámame al móvil
cabrón.
Soy una mierda de poeta
pero puede
que tenga para darte
un par de ideas."

sábado, 16 de febrero de 2013

Siendo franco, soy tu flanco

Soy ese susto que llega mientras duermes y hace que te despiertes hostilmente. Mi objetivo no era interrumpir tu insano sueño. Simplemente llegué e hice lo que pude, lo que sabía y lo que necesité. Era inconcebible pensar que ese susto te levantara de la cama, y menos que te hiciera olvidar y no querer retomar ese idolatrable y húmedo sueño con tintes de Romeo y Julieta. Soy de los pocos que podría negarte que creo en esos sueños, porque carcomen tu realidad y siempre es conveniente saber en qué mundo vives. Soy esclavo del destino, y tanto él, como tú y como yo, sabemos que volveremos a encontrarnos y que verás de nuevo, durante unos instantes, que la vida no es un sueño.

viernes, 1 de febrero de 2013

Noche de patines y viento en las ideas

Según me pongo los patines, noto que voy por delante de los demás. Cuando salgo por la puerta de casa y estoy bajando en el ascensor, se van sentando los preámbulos de una impetuosa precipitación con nombre de reina inglesa. Al principio la brisa, y poco después un auténtico huracán dándome el abrazo que nadie me dio durante el día. Esa sensación de no tener que darle explicaciones a nadie. Simplemente dejar que todo vaya sobre ruedas.

viernes, 18 de enero de 2013

Otra entrada más

No aseguro una buena temporada, ni siquiera victorias, tan solo sé que tenemos derecho a roce. Como siempre, estas palabras no valen absolutamente de nada. Actúo sabiendo que nada de lo que hago será relevante. No te tomas dos minutos de tu vida para darte cuenta de que la estás tirando, vas a interesarte por lo que escribe un miserable trapecista onírico. 
La fricción también está permitida. Abusar del alcohol para pasar por alto que somos dos desconocidos al fin y al cabo. Me da igual admitirlo, desde que te conozco malgasto balas sin despecho, como si tuviera otro cartucho en la recámara, pero no. 
Nada vale la pena de ser encontrado sino lo que jamás ha existido aún.

jueves, 17 de enero de 2013

Culpable

Celeste hipocresía la que asola sobre nosotros. No han sido crueles, sino más bien libres de erigir su propio camino tomando como primera losa nuestro primer paso juntos. Quién sabe dónde quedó la época en la que pensábamos que la felicidad era de madera, pero yo ya no huelo a barniz. Cuando me sujetabas con tus susurros y tus dedos vagabundeando entre mi pelo buscando un poco del cariño que nunca te supe dar. Pudimos salvar el cuento de hadas del olvido y lo único que hicimos fue ir cavando la tumba real de la princesa y del campesino que murieron presos del exceso de libertad.
A veces añoro cosas que no he vivido, y tengo miedo. El día que ocurran, la falsa nostalgia se convertirá en daga de recuerdo, y no sabremos si escondernos o aceptar que hemos fracasado como emprendedores amantes fugaces.

martes, 1 de enero de 2013

Todo hombre es tonto al menos cinco minutos al día

Pocos sospechan al percibir la primera fisura en una pieza de porcelana que esa delgada línea basta para hacerla estallar. Cuántas veces habremos estado al borde del desquicio, de perder la compostura, de resbalarnos, de perdernos sin quererlo, de saborear una nueva victoria, de acariciar el peligro, de conocer los adentros del huracán. Qué haríamos si no fuéramos conscientes de lo que hacemos y decimos en todo momento. Por muchos que el caos sea un cálido hogar, no dejamos de ser okupas en la casa de la conciencia. 
A veces, aún a sabiendas de que los sueños son preciosos y orgásmicos, no querría vivirlos. Nos hacen obtener una perspectiva de la realidad tan sublime que adormece en nosotros cualquier estado de complacencia. 
No quiero dejar de soñar, no quiero dejar de cumplir las normas, no quiero dejar de no hacer lo que quiero porque lo correcto manda. Pero todos tenemos un límite. Caer en la tentación como si fuera un accidente.